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jueves, noviembre 13, 2008

POLITICA PARA AMADOR FERNANDO SAVATER




Este extracto pertenece al libro Politicas para Amador de Fernando Savater, editorial Ariel S.A. Pág. 112 a la 115. Espero que les guste y reflexionen sobre la pertenencia o la participación en los grupos. Espero que lo lean proque me di al tarea ociosa de copiarlo directamente del libro, así que mínimo que se den a la tarea ociosa de leerlo.

Los individuos tenemos dos maneras de formar parte de los grupos sociales, que suelen darse por separado o a veces se dan juntas. Podemos pertenecer al grupo y podemos participar en él. La pertenecía al grupo se caracteriza por una entrega del individuo incondicional (o casi) a la colectividad, identificándose con sus valores sin cuestionarlos, aceptando que se le defina por tal adhesión: en una palabra, formando parte irremediablemente, para bien o para mal, de ese conjunto. Casi todos nosotros solemos “pertenecer” a nuestras familias y sentimos parte obligada de ellas sin demasiado juicio critico, porque nos lo imponen las leyes del parentesco y los sentimientos espontáneos de proximidad; pero también a veces “pertenecemos“ así a un club de fútbol, por ejemplo, y lo de menos es que el equipo vaya ganando o perdiendo la liga: son los “nuestros” y basta… estamos dispuestos a justificar hasta el más injusto de los penaltis que pueda beneficiarles. La participación, en cambio, es algo mucho más deliberado y voluntario: el individuo participa en un grupo porque quiere y mientras quiere, no se siente obligado a la lealtad y conserva la suficiente distancia critica como para decidir si le conviene o no seguir en ese colectivo. Así es corriente que participemos en un club filatélico mientras nos interese la filatelia o que vayamos a una determinada academia a aprender ingles en tanto no nos convenzamos de que lo que enseñan es deficiente y que las hay mejores. En la pertenencia a un grupo lo que cuenta es ser del grupo, sentirse arropado e identificado con él; en la participación lo importante son los objetivos que pretendemos lograr por medio de la incorporación al grupo: si no lo conseguimos, lo dejamos.

Todos los individuos tenemos la necesidad de sentir que pertenecemos a algo, que somos incondicionales de algo, sea una corporación muy importante o algo trivial. Eso que nos da seguridad, nos estabiliza, nos define ante nosotros mismos, nos brinda alguna referencia firme en la que confiar, aunque tal pertenencia a menudo nos haga sufrir o nos imponga sacrificios. Es importante de vez en cuando sentirse en casa, saber que está uno rodeado de personas con las que comparte sentimientos y vivencias que ninguno pone en discusión. Cuando aquello a lo que pertenecemos se hunde, sufrimos una sacudida íntima de la que no es fácil recuperarse. Por eso las rupturas familiares o los desengaños amorosos son tan especialmente crueles; y por eso se angustiaba tanto aquel alcalde franquista que, cuando murió el dictador y en España se produjeron tan acelerados cambios políticos confesaba estremecido a su amigo: “ Fíjate cómo estarán las cosas que yo ya no sé si soy de los nuestros” Pero también es importante para el individuo sentirse participando voluntaria y críticamente en diversos colectivos: de ese modo se conserva su propia personalidad y no deja que el conjunto se la imponga, elige sus fines, se siente capaz de transformarse y rebelarse contra las fatalidades, comprende que a veces es mejor “traicionar” a los otros que seguir a los otros ciegamente y “traicionarse” a sí mismo. Cuando somos niños o muy jóvenes (pero también cuando al vejes nos va quitando fuerzas y concediendo resignación) preferimos pertenecer sin cuestionar a participar críticamente; la madurez, en cambio, consiste en cambiar muchas de nuestras pertenencias incondicionales por participaciones vigiladas y aun escépticas. Siendo imprescindibles por tanto ciertas pertenencias como ciertas participaciones, hay que reconocer que cada uno de estos dos estilos de integrase en los grupos presenta sus problemas. Los abusos de la pertenencia desembocan en el fanatismo y la exclusión, los de la participación mal entendida lleva al desinterés y a la insolidaridad.

1comments:

  • qué pajero ...la cagaste jajjajja...minimamente lo leerè con detenciòn , por ahora ando corriendo y un poco resfriada tambièn...

    cuidate mucho...y gracias por la paja de transcribir el texto para compartirlo...

    un abrazo

    By Anonymous Anónimo, at 8:29 p. m.  

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